
Hola hermanos, como siempre, es un gusto escribir en este blog, que revivie, muere, revive y vuelve a morir, o quizas solo hiberna, no se, ahora que nuestra banda esta en pie, aunque mas que banda es hermandad, dejo un post sobre un hombre desquiciado, que tambien pertenecia a una hermandad
Eric Clapton invitó a Pete Townshend a acompañarle en su nueva gira, y Keith decidió unirse. En una de las actuaciones, salió al escenario y "tocó" una guitarra de juguete. Después, volvió del backstage con la guitarra llena de carne de hamburguesa y la rompió en la cabeza de Clapton. Pero como era un buen chico, rápidamente consiguió una escoba y se puso a barrer.
Cuando Keith tenía 17 años, se compró un disfraz de caballo, y estaba tremendamente feliz. El mismo día que lo compró, se lo puso y intentó subir a un autobús. Cuando el conductor le negó el acceso, él empezó a perseguir el autobus calle abajo, saltando dentro y fuera, relinchando, maldiciendo y gritando "¿dónde dice que no se permiten caballos?"
Durante uno de sus (muchos) ataques de rabia, tiró una botella de vino a su esposa, Kim. Cuando se seco la mancha de la pared, le puso un marco y posó ahi para fotos publicitarias.
Mientras vivía en California, Keith se emocionó al enterarse que su vecino de al lado era Steve McQueen. Fue a su casa para presentarse, pero en vez de eso conoció a su hijo, al que ofreció drogas rápidamente. Comenzó una pelea, y culminó con Keith mordiendo al perro de McQueen. Al día siguiente tuvo que ir a la comisaría para contestar unas preguntas, y se presentó vestido con un uniforme nazi. Se retiraron todos los cargos.
En una gira con los Herman's Hermits, compró una piraña como mascota y la guardó en la bañera del hotel. Un día decidió hacerle 'cosquillas en la nariz', cosa que por supuesto, terminó con un mordisco.
Nunca creyó en el movimiento hippie de paz y amor. Cuando alguien con pelo largo y collares le intentaba dar una flor, él sonreía y arrancaba la parte superior de la flor de un mordisco.
The Monkees tenian un concierto con todas las entradas vendidas, y justo antes de que ellos salieran, hubo pequeños disturbios en las primeras filas. Por supuesto, Keith era responsable. Estaba haciendo cantar al publico "¡Queremos a los Who! ¡Queremos a los Who!" Pese a todo, los Monkees tocaron.
En una ocasión, compró un par de piernas ortopédicas, las sacó por la ventana del coche, y mientras el chofer conducía, él se dedicaba a mover las piernas y gritar, finguiendo una violación. Se avisó a la policía que localizó el coche en un hotel, subieron a la habitación de Keith, y mientras el chofer intentaba contarle a uno de los policías lo que había pasado, el otro registraba la habitación. En mitad de la explicación, el del registro salió del baño diciendo "Dios mio, no sólo la han violado, la han matado." Lo que sucedió fue que Keith les había visto llegar, así que su mejor idea fue poner las piernas dentro de la bañera para que el policía pensase que estaba alli dentro muerta, mientras él lo observaba todo desde dentro del armario. Por supuesto, ni se le detuvo ni se presentaron cargos.
1º de mayo de 1966. Entrega de premios de New Musical Express. Allí se encuentran Jagger, los Shadows, Roy Orbison...y los Beatles. En esto Keith se acerca a Paul McCartney. Pete Townshend lo contaba así: "...recuerdo que Keith se acercó a los Beatles y tras unos minutos de comentarios informales, le dijo así, directamente a Paul McCartney -"Oye, lo he decidido, quiero irme de los Who y ser vuestro batería". Los cuatro Beatles se rieron tomándoselo a broma, como un chiste, pero Keith, poniendo cara muy seria, insistió. -"No, oye, no es ninguna broma. Soy muy bueno, quiero ser vuestro batería" Keith insistió, incluso con Ringo Starr delante, y John Lennon le dijo-"Bueno, Keith, la verdad es que ya tenemos batería y estamos muy satisfechos con él ¿sabes?", y Keith les contestó-"No, vuestro batería apesta, es una puta mierda, yo puedo hacerlo infinitamente mejor que él". Entonces vi que a Ringo Starr la broma le parecía que estaba yendo demasiado lejos y me fui hacia Keith y me lo llevé de allí mientras le explicaba a John que no hiciera mucho caso a Keith, que era muy bromista. Luego nos reímos mucho, pero en ese momento estuve a punto de darle una ostia. Pero bueno, así era Keith Moon." (Extraído del libro “The Who”. Mariano Muniesa. Editorial Cátedra)
